miércoles, 31 de diciembre de 2008

Calmantes para los sin-sabores


Le robe al tiempo los años de mi vida. Tan frágil quedo el músculo que bombea mi sangre que le llamé “ El mírame y no me toques “

A menudo repito que tú no eres para mí. Y cuando cojo esta balanza que engorda al pasado me engaño sin querer y queriendo te engaño.

Cuando te vi por primera vez acabaste la noche entre mi colchón y mi tripa, y de esta misma, hice razones para olvidarte el día que dijiste que te marchabas.

Desde entonces sólo recuerdo los botones mal abrochados de pantalones que no eran los tuyos.
Y ahora, en tiempos de resacas, bebo agua para apaliar la cirrosis de mis dedos al escribir.
Aprendí a no dormir con mezcla excesiva de whisky, Profac Y ron.

De vuelta a la realidad tus pocas verdades no me hacen daño. Tu mal poniente dice que te insultan los años, tu cara de niño -bueno-pero mucho de malo- se ajusta al prototipo de hombre que uso pero no engaño…

Llámame necia, testaruda y mal educada, pero tus lágrimas me las pasó yo hoy por el desdobladillo de mis bragas.



“Quien no llora no mama, y tu has mamado tanto….”