sábado, 21 de febrero de 2009

Si no eres parte de la solución eres mi problema


Se me han ahuecado las venas de la cabeza por pensarte tumbada, sentada, de lado, boca arriba y colgada de los pies en un techo sin escrúpulos, que promete demolerse si vuelvo a pestañear 3 veces seguidas al ver tus fotos. O lo que es lo mismo, al fijarme en tus 32 dientes a escala piano y hacer de ellos la sonrisa perfecta en una nube de ceguera.

Con necesidad de lentes graduadas para verte de lejos, muy de lejos.

En tu trinchera no cabe cama para dos si contigo ya no estoy yo.
Y en esta guerra de Faldas monas VS loca despechada, me faltaran motivos y prejuicios para dártelo todo y quedarme sin nada.

He tirado la laca de uñas a la basura, ya tenia suficiente color en los nudillos de pelearme con mi pared, que se ha empeñado en no contestar a mis dudas (( y como son muchas ya te puedes imaginar el resto)).

Ahora llevo medias a róales por pisar los charcos a mala gana, con obscenas carreras de arañarme cuando algún indeseable se me cruza con tu colonia.
Ya lo ves, me hice guerrera después de asfixiarme en los inútiles intentos de ser princesa.

Por eso, no te asustes si me ves por la calle con pistolas en las botas y municiones en el sostén como para hacer del mundo un colador de lerdos con caída libre al espacio. Tranquilo, ese billete de ida te lo pago yo.

Y en posición inmóvil de defensa he de advertirte que te reventaré el pecho aquí mismo y vas a mancharlo todo de dolor, que es un color feísimo…




PD: … si vuelves a preguntar por mí. Por mi-Sin-ti.