Has llegado a la célula madre donde vomitamos para ser princesas. Y compramos a Dios en un escaparate de tallas únicas. Aquí y ahora no me importa la magnitud de tus lunares, ni los de ella, ni los de el, ni tan siquiera apenas los míos…
No me molestan los rifles cargados sí entre pantys y piel puedo llevar la pistola de las grandes ocasiones. Vino y Champagne para celebrar que hoy es hoy. Me di cuenta que tu felicidad se llamaba Conformismo y que a la mía la apodaban por la calle Ambición. Podría querer engañarte y decir que 2 + 2 siempre darán 2. Pero tengo la garganta cirrótica de mentirte en silencio y tragar el whisky cuando quema el sol.
La vida no es el cubierto fino con el que me desintegras pleuras y órganos vitales, porque a veces en esta mesa también te tocará comer con las manos y ser el modelo de las tallas grandes.
En esta noria por mi parte…todo vale.
No busques latidos en señal de vida bajo tus pantalones, su carne viva te recordará que los múltiplos de 2, para vosotros, siempre serán números impares…
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