Es cierto que humedeces mis zonas no-genitales cuando te oigo llorar. He crecido en forma de marcha automática en un cochecito que ya no puede/ni quiere/ ni sabe más.
No entendimos de básculas en el tiempo, no nos pesaron el corazón gramo a gramo, y ahora…antes y ayer… me duelen los músculos por no haber-sabido-dejarte-de-querer.
Eres como aquella canción sin letra, incluso podría imaginarte tan breve como sincero…
A veces confundo el sonido de la calefacción con el de la lluvia y me entra agua-cero entre venas y capilares, entonces ilusa me suelto el pelo porque hace tanto frío…que creo que estas cerca. Me puse mí vestido más bonito para despedirme de ti, y tú…ni te fijaste de qué color eran ese día mis ojos…
Ahora tengo que confesar que duermo menos y mejor, aunque sienta que me exprimen el pecho, alma y pulmón cuando recuerdo tu voz.
La ciudad de las luces no entendió de niñas flojas, y yo…que aunque guapa poco formal voy a prometerte el pasaporte de ida sin vuelta atrás.
Quisiera haberme bajado más las bragas y haberte querido un poquito/mucho menos, y y ahora tan tarde como estupido me gustaría cambiar los errores repetidos…
Hoy levanto el corazón para brindar por el desamor…y bebérmelo contigo.
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