Yo que era un poco mala y el un poco cruel, nos vimos obligados
a querernos para no dejarnos crecer.
Desde entonces los caminos no llevan a tierra. Es algo así como
las carreteras sin asfaltar que siempre me llevan a tu cama.
De vez en cuando busco tus calcetines debajo se mi cama,
cuento los cepillos de dientes que después de ti pasaron
por mi baño y hasta incluso intento recordar en cuantas
piernas me enrede.... Y al final todo acaba en ti. Mis penas,
mis placeres, mi vida... Todo en ti.
Contra todo pronostico viajaste por mi espalda dispuesto
a matarme en la parada mas cercana, y a pesar de mis cuatro
patas te gemían tu preferías agarrarme del pelo.
Como si este corazón de goma espuma no tuviese flexibilidad
para decir algún te quiero entre polvo y polvo.
Ahora te pienso. Y no fue para tanto.
Tu no desde luego.
Y yo si por supuesto.
Que como mis besos no te van a abrazar ningunos otros.
Y que como mi pecho nadie te va a ser tan fiel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario