Cualquiera en su sano juicio se habria vuelto loco cuando ella aparecio
por primera vez en aquel salon. Tan fria y de vision premeditada
que su silencio me daba miedo.
Yo por aquel entonces seguia siendo un gran cerdo infiel. Y sus curvas,
al moverse me dejaban ver 32 bellas lunas. Su sonrisa.
Desde entonces me dedique a amarla hasta que me canse, y me acomode
a ser el amado que la maltrataba con mi silencio. Le desquiciaba
mi ausencia, no soportaba tenerme lejos, verme con otras.
Se volvia literamente loca. Yo sabia como volverla jodidamente loca.
Tenia los ojos mas brilliosos de todo el planeta. Sabia llorar
durmiendo.
Me converti en el encefalograma plano que tantas veces me reprocho
que era. La amaba mas fuerte cuando ella menos me amaba a mi.
Hice se su vida, de sus años mas inocentes... el pasillo de todos
los manicomios.
Sin duda alguna no la ame nunca como debiera.
Creo que nunca me enamore de ella.
Pero era mas facil tenerla que vivir solo.
Relato de un asesino sentimental.
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