Tenia los ojos de color cocacola. Y no, no era un color
oscuro comun.
A mi me gusta la cocacola, pero sus ojos... Sus ojos eran
azucar en sangre, cafeina para darme insomnio el resto
de los dias de la semana.
Tenia los ojos negros y de repente ese color ya no
me parecia tan triste.
A veces se atrevia a volar. Porque aunque nunca
me lo dijo a el tambien le daban miedo las alturas.
Pero yo le convencia, le hablaba de todo el cielo
que guardaban sus pestañas.
Para cuando quise olvidar , mi boca habia bebido
tanto de sus ojos que no podia parar, como si hubiese
estado muerta de sed toda la vida de sus pupilas.
Y ahora nada de eso tiene mucho sentido.
Y su risa sigue pareciendome un plan para acabar con
toda la tristeza del mundo.
Se nos enjevecio la vida. Pero yo aun tengo planes
para tus años.
Y los mios.
Imposible. Del verbo olvidar.
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